La Odisea (C. Nolan) : cierta pulcritud anacrónica (tan uruguaya)
Resumen
El último film dirigido por Christopher Nolan acentúa una enunciación cinematográfica ya presente en Dunkerke y Oppenheimer : la cuidada reconstrucción del pasado habilita un sesgo crítico desde el presente. Esa mirada recurre incluso a circunstancias y criterios que no formaron parte de la antigüedad griega. Más allá de los contextos particulares que recrean, las tres últimas obras de Nolan dan pábulo a una discusión que cobra creciente relieve crítico : ¿existe algún tiempo acontecido inmune al presente que lo articula a través de un relato? Surge por contrapartida a esa pregunta una condición estratégica de la mirada del creador/expectador (o viceversa) ¿es posible separar determinada versión del pasado de un lugar de poder que le es acorde y la sostiene? Cuando esta cuestión histórica (istórica) de la Historia se convierte en una interrogante problemática, poco importa quienes (así sean “los vencedores”) puedan estampar alguna Historia mayestática, en cuanto toda “realidad de los hechos” queda librada a la intemperie de cierto contragobierno.






