9.12.20

 

Poder de Bloque: el lado oscuro de la angelología

Parte III

1a. quincena, diciembre 2020

 

Audio de Ramón Méndez: la fisura sacerdotal


La difusión de un mensaje de Ramón Méndez1 destinado a un grupo de whatsapp dio lugar, por un lado, a un clima de escándalo periodístico, por otro lado, a cierta consternación entre la opinión pública. El escándalo se explica, en cuanto el audio revela el “lado oscuro” del angelismo con que los medios masivos vienen, ya desde largo tiempo atrás, mistificando la expresión “Ciencia y Tecnología” en el Uruguay. La consternación entre la opinión pública obedece, por otro lado, a que el propio sector tecno-científico se proclamó ungido, incluso desde la restauración democrático-representativa, de cierto sacerdocio.2 Son muchas las connotaciones político-partidarias, de corporativismo académico y empresariado tecno-científico, de dinámicas sazonadas de “emprendedurismo” con la bendición estatal, que se han instaurado a través de un relato beatífico sin derecha ni izquierda, cuya fisura ante la opinión pública abre este episodio. Interviene un cisma en la cúpula que aspira a convertirse en consultante ineludible -o incluso partícipe conspicua- de los elencos gubernamentales, cuando se registra una aceleración de la epidemia de Covid-19, esperable en razón de los antecedentes, aunque maquillada gubernativa y mediáticamente hasta el presente. No sólo por lo extenso del contexto, sino incluso por la propia vocación de este blog, presentamos bajo un enfoque exclusivamente epistémico esas “malas noticias”, que además merecerían ser objeto, por su alcance, de una indagatoria periodística extendida y específica.

En “Poder de bloque I” se analizaba la alarma generada en torno a la epidemia de Covid-19, en cuanto habilitó la descarga de responsabilidad gubernamental en la tecnología, mientras justificaba como contrapartida, el posicionamiento del sector tecnológico como interlocutor privilegiado de la “salud pública”, ante todo, en el sentido político de la expresión. En “Poder de bloque II” se analizaba la exclusión de sectores relativamente desfavorecidos, como efecto del recurso a la artefactualidad para suplir carencias educativas, que puso en evidencia el “revés de la trama” de una pretendida “emancipación cognitiva”. En “Poder de Bloque III” se articulan entre sí esos planteamientos, en cuanto la exclusión se presenta como la instrucción capital de la tecnología, en razón de la subordinación del universo de potencialidades que la habilitan al estrecho marco enunciativo que la sostiene.


La tecno-ciencia no devora a sus hijos: los excluye


La terrible imagen de Saturno devorando a sus hijos, que Goya inmortalizara como efecto de sus propios fantasmas, sella en un ícono la célebre sentencia: “la revolución devora a sus hijos”. Aunque la Revolución Francesa contribuya con el caso históricamente ejemplar, la posteridad de las revoluciones modernas ha revertido, una y otra vez, la inmolación del Soberano en ejecuciones revolucionarias de revolucionarios. Esta reversión de la crueldad quizás corresponda a una reversibilidad que habita la misma concepción de la Soberanía y que convierte a la “toma del poder” en una vía sin salida (como no sea el retorno al poder supuestamente sacrificado).

La propia acepción de Soberanía incluye de antemano, en efecto, el sacrificio como condición del poder, al menos en la versión de la redención dominante en nuestra tradición cristiana: Dios decide el sacrificio de su propio Hijo, que sin embargo será designado, particularmente en la tradición bizantina, Pantocrator: todopoderoso.3 Esa tradición habilita la curiosa descripción, desde el propio círculo conspicuo del poder de Estado, de la actividad política como un sacrificio en beneficio del prójimo: ¿cuántas veces no oímos proclamar que “fulanito de tal” abandonó el plácido ejercicio profesional o empresarial por generosa dedicación a un ingrato bien público?

La tecno-ciencia transforma considerablemente esta acepción teológica secularizada por la revolución democrática en la Modernidad. La transformación en curso muy probablemente obedezca a otro sacrificio mayúsculo: la subordinación de la ciencia a la tecnología. Como lo ha señalado Bachelard, la cuestión de la ciencia es la cuestión del Orden:

“Cuando se trata de experiencias aconsejadas o construidas por la razón, el orden es una verdad y el desorden un error” (trad. R.Viscardi).4

El advenimiento de la tecnología transforma la significación del Orden, porque la propia experiencia (“aconsejada” o “construida”, según Bachelard) se vincula de forma decisiva a la industria y a través de esta, a la empresa. El surgimiento del laboratorio industrial señala el advenimiento de la tecnología, en cuanto desde entonces la técnica no puede ser considerada efecto exclusivo del saber científico, mientras la ciencia admite, por su lado, una incorporación estratégica.5 Este contexto motiva la introducción entre los años 50’ y 60’, a partir de la Escuela de Francfort, del concepto de aparato político-industrial-militar, a cuyo respecto los EEUU siguen ofreciendo el ejemplo más destacado:

“El poder aparece así como cualidad técnico-administrativa, y esta cualidad conecta los distintos grupos que controlan los puestos claves del aparato -grupos económicos, políticos, militares- en un colectivo técnico-administrativo que representa el todo”.6

La tecnología gobierna la orientación del saber en su conjunto, no porque provenga de “otro lugar” que mancilla u opaca el conocimiento, sino porque provee la articulación propia al saber cuando este no representa un orden, sino que lo crea y subordina, por consiguiente, a un ordenamiento efectivamente posible. Tal ordenamiento se apropia de la antigua vinculación orden-realidad que señalaba Bachelard, en cuanto el propio núcleo del conocimiento es elaborado artificialmente, inclusive con relación a la información relativa al comportamiento de los objetos (cuya condición “natural” se presenta, por lo tanto, mediada por artefactos).

“De aquí surge un cambio considerable en el estatuto de la verdad: esta quedaba librada a las sentencias de lo real, experimentado en manipulaciones en las que la teoría se sometía a las condiciones prácticas del mundo. En lo posible de los escenarios y el establecimiento de un real creado, la verdad da lugar a la responsabilidad respecto a un posible realizable o a un real creado”.7

Instruida por el auspicio de la “pura posibilidad” (es decir, la virtualidad cognitiva), pero gobernada institucionalmente por la evidencia científica, la legitimación del saber requiere la cohesión funcional del relato tecno-científico. Tal cohesión funcional proviene de la re-presentación (“segunda presentación” o “en lugar de”), dotada de positividad relativa a la propia presentación de la realidad. El amplio espectro que abre la virtualidad (virtual: “de gran potencialidad”) queda reducido al lecho de Locustro de la positividad representativa (la “evidencia”), tributaria históricamente, a su vez, de la indivisibilidad Soberana (un principio único e indivisible, tanto del poder como de la verdad). Contrariamente a la transformación revolucionaria, que sacrifica a quienes no se sometan a cierto régimen de gobierno, la tecnología excluye, cuando procura alcanzar legitimación representativa (incluso “democrática”), un excedente de “recursos humanos”, descartado por la planificación estratégica del desarrollo.


El contrapunto del positivismo: el “lado oscuro” de la Iglesia


En Obrar mal, decir verdadero. Función de la confesión en la justicia, Foucault presenta un campo de intelección que subordina la verdad al decir, en cuanto no lo enfoca en el enunciado (lo que lo reduciría a “la verdad”), sino que lo articula enunciativamente (asignándolo, por lo tanto, a un cotejo entre enunciadores). Pese a encontrarse inmerso en una efectividad pública y contingente, este cotejo no puede ser asimilado a la positividad “objetiva”. Abre, por lo tanto, un plano desfasado de la condición representativa, en cuanto esta última se ata a la mismidad Soberana de la verdad.

Foucault define este plano desfasado, no como “contrapositivismo”, sino como “contrapunto” del positivismo. El contrapunto, como sabemos, es otra melodía, que alterna con su alter en el fraseo musical. Incluso este campo alternativo, que conlleva una entidad propia, despeja una falsa confusión respecto al positivismo, que para Foucault no debiera confundirse con “la Iglesia de Jefes de Empresa” que predicaba Saint-Simon:

Se habla con frecuencia de la reciente dominación de la ciencia o de la regimentación técnica del mundo moderno. Digamos que es la cuestión del “positivismo” en el sentido comtiano del término, aunque quizás convendría asociar a este tema el nombre de Saint-Simon”(trad. R.Viscardi).8

El “decir verdadero” comprende, en tanto que veridicción (decir con efecto de verdad ante y entre otros), una multiplicidad de contextos que se desarrollan como otros tantos efectos del decir verdadero que comporta, entre unos y otros, un decirse verdadero colectivo. En cuanto tales contextos no pueden ser gobernados por la Soberanía, tampoco admiten que se los reduzca a un principio único e indivisible, ni del poder, ni de la verdad.

Quisiera traer a colación, con el propósito de inscribir los análisis que les presento, un contra-positivismo, que no es lo contrario del positivismo, sino más bien su contrapunto. Se caracteriza por el asombro ante la muy antigua multiplicación y proliferación del decir verdadero, la dispersión de los regímenes de veridicción en sociedades como las nuestras” (trad. R.Viscardi).9

El contrapunto veridictivo de Foucault es irreductible al poder único e indivisible de la Soberanía, incluye el contragobierno, una vez que se lo entiende como efecto político del decir verdadero. 

 

1La publicación que se refiere consigna el audio en su totalidad (al final del artículo, se encuentra el ícono de ingreso al audio). Es recomendable escuchar el audio en su totalidad, ya que surgen aspectos que las versiones periodísticas no incluyen, pese a que revisten particular significación.“Físico Ramón Méndez dijo que se perdió el hilo epidemiológico y que el gobierno le echa la culpa a la gente” MP24 (03/12/20). Recuperado de: https://www.m24.com.uy/fisico-ramon-mendez-dijo-que-se-perdio-el-hilo-epidemiologico-y-que-el-gobierno-construye-un-relato-para-echarle-la-culpa-a-la-gente/

 

2Ver en este blog “Angelología en modo UPM: la educación de empresa”, en particular el subtítulo “Ciencia y tecnología: angelología y dividendos de accionistas” https://ricardoviscardi.blogspot.com/2020/05/angelologiaen-modo-upm-la-educacion-de.html

3La iconografía bizantina influye en medida significativa en el Mediterráneo occidental, en particular, en Cataluña y en el norte de Italia.

4Bachelard, G. (1983). La formation de l’esprit scientifique. Paris: Vrin, p. 6.

5 Gómez, H. (2011). El surgimiento histórico de la tecnología: repercusiones en los procesos de investigación. Revista Visión Electrónica, 5 (1), 123-132. Recuperado de: https://www.google.com/search?channel=fs&client=ubuntu&q=G%C3%B3mez+El+surgimiento+hist%C3%B3rico+de+la+tecnolog%C3%ADa%3A+repercusiones+en+los+procesos+de+investigaci%C3%B3n.+

6 Marcuse, H. (1969). Psicoanálisis y política. Barcelona: Península, p. 66.

7 Serres, M. (1999). Sobre las ciencias en la actualidad. Montevideo: UdelaR, p. 68.

8Foucault, M. (2012). Mal faire, dire vrai. Fonction de l’aveu en justice. Louvain: Presses Universitaires de Louvain, p. 10.

9Foucault, M. (2012) op.cit. p. 10.

18.11.20

200 actualizaciones de Contragobernar: agradecimientos, filosofía y tesis, contragobierno

 

2a. quincena, noviembre 2020 


Agradecimientos

 

El 4 de junio de 2007 tenía lugar la 1a. actualización de este blog, que posteriormente adoptaría la denominación “Contragobernar”. A partir del 15 de abril de 2009 las actualizaciones siguieron una periodicidad quincenal, que no siempre se cumplió estrictamente, particularmente, en función de requerimientos profesionales.

Corresponde en primer lugar agradecer a los lectores, todos, los que han seguido la publicación a lo largo de estos años, o los que simplemente visitaron estas páginas por curiosidad, alguna vez. No se trata de un agradecimiento formal, sino que la lectura es para cada uno la cara correlativa y recíproca de la escritura, como lo han fundamentado (en orden cronológico) Borges, Barthes, Kristeva y Derrida. Cada actualización de blog lleva, por lo tanto, como cara oculta, un/a lector/a proyectada. Inversamente, cada lectura edita, entre sus maŕgenes, una escritura. La memoria de mi amigo Ibero Gutiérrez siempre ha estado presidiendo este blog, como lo declara la recopilación que publicó la editorial Maderamen, de Casa de Filosofía, en 2013.

A Maderamen y Casa de Filosofía, mi agradecimiento fraterno, hoy extensivo a la parte del grupo que se encuentra en Francia, pero también en otros lugares del Uruguay. Asimismo el agradecimiento a distintas publicaciones que han retomado, en diferentes oportunidades y en distinto número, los textos de este blog:

-Revista Compañero del Partido por la Victoria del Pueblo

-Democracia del Siglo XXI (Venezuela)

-Informaciones Uruguayas

-Mondialisations (Francia)

-Tiempo de Critica (Semanario del periódico La República)

-Tiempos (blog de actualidad de la Revista Latinoamericana del Colegio Internacional de Filosofía) 

-Semanario Voces

-Zero Grados (España)

En audio e imagen:

-Germán Luongo

-Andreś Núñez Leites

-Radio Uruguay (Programa “Visión Nocturna”)

-Uniradio (Programa “El opio de las masas”)

-UPLA TV (Chile)

-(las disculpas correspondientes, en caso de involuntarios olvidos).

 

Filosofía de contragobierno

 

Las actualizaciones se conciben como lectura filosófica de la actualidad. Sólo en muy contados casos, los textos han dejado de incorporar la mención conceptual, la mayor parte de las veces con referencia bibliográfica, a partir de una mirada instruida por el contexto filosófico. Esta raigambre conlleva asimismo una tesis acerca de la filosofía, que desaloja la teoría tanto de un lugar supérstite como de un limbo epistemológico. Así como no hay camino real para la ciencia, no existe región delimitada para la filosofía.

Contragobernar se percibe ajeno a una sensibilidad reducida a un planteo formalista de la filosofía, que la desarticula de la tradición metafísica y termina recluyéndola en atmósferas tóxicas. Cuando se emprende la intervención pública desde una inscripción artificiosa, se termina invariablemente en la trivialidad, ya sea en razón de una renuncia previa a la contingencia del presente o de una aproximación narcisista que confirma el verso de Machado: “desprecia cuanto ignora”. Este blog no presenta constitución académica, pero asimismo, las publicaciones que integran el repertorio de la columna a la izquierda del cuerpo central del blog, mayormente sometidas al arbitraje de pares, han sido enriquecidas significativamente con elementos elaborados para estas páginas dedicadas a la actualidad.

 

Las tesis del blog

 

El cuestionamiento del confinamiento disciplinario de la filosofía proviene de la crítica del planteo que, desde fines del Siglo XVIII, sostiene el gobierno integral del saber. Una vez secularizada y detraída del dogma religioso, la propia inscripción natural del saber laico proveería, para ese planteo, las claves cognitivas de la Naturaleza. Para cumplir el proyecto de ordenamiento que se proponía el conocimiento, era necesario a su vez, que el intelecto se encontrara en presencia de un orden no explicado, que la conciencia liberada de toda autoridad supérstite, se daba por misión representar. La crítica de ese lugar de la filosofía no puede ser, desde entonces, sino una crítica de la representación, en tanto articulación recíproca entre el conocimiento y un orden mayor, que la misma conciencia se propone gobernar.

La desarticulación de esa acepción representativa de un Orden perenne, genera las tres principales tesis que presiden las actualizaciones de este blog:

-el saber político no puede ser reducido al proyecto de la ciencia fáctica (necesariamente tributaria de un ordenamiento-ordenado), tal como lo pretende la prospección estadística de la opinión pública. Las encuestas de opinión política no sólo fallan numéricamente, sino que ante todo, promueven una índole de saber público que subordina conceptualmente la libertad de decisión “necesariamente contingente” a su contrario: la fatalidad objetiva.

-los estados-nación, surgidos como expresión de un organicismo cognitivo y social (y social, en una sociedad moderna, porque cognoscible), han periclitado en razón de la perforación a que los somete, particularmente desde el fin de la 2a. Guerra Mundial, la tecnología. La disuasión atómica, la funcionalidad económica del saber en su conjunto y como corolario del todo, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, suponen la obsolescencia del estado de equilibrio de totalidades reguladas por reciprocidad interna y orgánica. Las pautas de ordenamiento de las costumbres, de generación de identidades y de configuración de bloques ya no respetan las entidades clausuradas: la globalización disuelve las soberanías nacionales de Estado (es decir: representativas de un orden interno).

-las entidades político-partidarias, que deben su auge en el siglo XX a la expansión universal de la “forma Estado” (por lo tanto, a la supeditación de la significación pública a la soberanía), abandonan un rol genuinamente democrático, en cuanto se encuentran perforadas por dinámicas internacionales (particularmente empresariales) que modulan la actividad propia a los contextos nacionales, mientras por otro lado, la liberación tecnológica de las costumbres genera identidades públicas que también trascienden el ámbito nacional. Mientras la globalización económica asfixia la capacidad de decisión de las instituciones nacionales, la multiplicación de identidades alternativas inhabilita la síntesis de una única gubernamentalidad programática.

 

Contragobierno

 

En ocasión de publicarse la recopilación de artículos de este blog bajo el título “Contragobernar” (2013) el contragobierno ya marcaba un puntillado sobre los sucesos mundiales, reseñado en la contratapa del libro:

De las revueltas del mundo árabe a las asonadas contra el despilfarro estatal brasileño, pasando por los indignados del 15-M español o el inesperado “Ocuppy Wall Street”, la movilización desborda los márgenes propios del gobierno político estatal. Una sublevación tan inequívoca como improbable impugna a los partidos políticos, surge del liderazgo virtual de las redes sociales y condena las recetas a la moda de la tecnocracia.

Este libro se focaliza en la mundialización tecnocrática del Uruguay, acentuada por el fraude ideológico que intervino a partir de 2010 con la presidencia de Mujica, bajo la paradójica consigna de un estilo popular de expresión mediática. Proclamada por primera vez a través de las luchas de los gremios de la educación, la salud pública y los funcionarios del Estado, la condena en un todo del sistema político uruguayo forma parte del ascenso mundial de saberes emergentes. La estrategia del empresariado y la tecnocracia internacional requiere una extensión mediática, que se revierte a partir de la misma globalización que exige un “mercado total”. El contragobierno prospera en razón del mismo designio tecnológico de interactividad en red y abandona por inocua la estrategia de “tomar el poder” en la representación estatal de la nación”.

Quien lee, como destino de estas líneas, podrá considerar 7 años después y con esa distancia, si desde entonces han ganado en vigencia las encuestas de opinión, los estados-nación y los partidos políticos.





21.10.20

 

“Pando fue sólo una muestra”: la profecía heterocumplida

 

2a. quincena, octubre 2020



Verosimilitudes volubles: de gesta heroica a banda de criminales



La denuncia penal presentada contra el MLN-Tupamaros por Diego Burgueño, hijo de Carlos Burgueño, quien muriera como efecto de una bala perdida (disparada desde un vehículo empleado por el MLN) durante la “toma de Pando” hace más de 50 años, señala una significativa transformación de la verosimilitud de los procesos colectivos.1 La descalificación desde el poder público de la insurgencia latinoamericana que sigue a la revolución cubana y se inscribe, hacia fines de los años 60’, entre los movimientos de liberación tercemundistas, debía recurrir a una demonización flagrante para menoscabar el prestigio ideológico de la gesta insurgente. Conviene recordar al respecto, que el efecto de la “propaganda armada negativa” (es decir, vehiculizada por la propia prensa legal) desarrollada por el MLN-Tupamaros era tal, que el presidente Pacheco Areco se vio obligado a prohibir el uso periodístico de siete palabras y expresiones acuñadas por la lengua y consagradas por los diccionarios. Incluso con connotación social negativa y formando parte de versiones oficiosas del gobierno, estos términos cundían como otros tantos catalizadores masivos de la adhesión a la guerrilla.2

El proceso que lleva del respeto moral, incluso por parte de los adversarios, ante el compromiso al límite de la vida que representaba el “guerrillero heroico” (la “toma de Pando” conmemoraba, dos años después, la ejecución de Ernesto “Che” Guevara en “La Higuera”, año 1967), llega en la actualidad por un senda poco analizada, a la descripción de una “comunidad agredida” por bandas criminales. Aunque la figura del “inadaptado” ya estaba en curso por entonces, en el intento de algunos medios de prensa de confundir toda insurgencia con la informalidad ética que cundía hacia fines de los 60', este relato denotaba un artefacto sucedáneo y derivado de la criminalización política. Toda demonización gubernamental no accedía, por lo tanto, sino a transitar el camino desgastado de asociar la insurgencia con la sedición, palabra esta última, admitida por los úkases pachequistas. La identificación de la guerrilla con la delincuencia común no significaba, sin embargo, sino un recurso manido y desvahído por un empleo que, en el contexto del Uruguay, hundía sus raíces en la “leyenda negra” labrada por el poder regional contra el “bandido” Artigas.

Un panorama alternativo surge de la verosimilitud mediática del presente. No sólo la resonancia que adquiere la denuncia penal presentada por Diego Burgueño, sino las versiones que presentan otros actores públicos, como Ope Pasquet y Alejandro Sánchez presentan un sesgo común: se parte de que “la toma de Pando” fue un “error”, a inscribir por el primero en una versión panglossiana de “la mejor democracia en el mejor país posible”3 y por el segundo, en una versión piadosa de “los errores de una generación entera” puestos al margen del sacrificio que “con sus ideas puso el cuerpo y entregó su vida”.4 No hay relato público en que “la toma de Pando” no aparezca políticamente condenada, ahora ya no por el pachequismo, sino incluso desde la benevolencia histórica.

Del partisano al narcotraficante: la demarcación territorial

Afiliado inicialmente al partido Nacional Socialista (nazi), Carl Schmitt es el primero en establecer una teoría filosófica, como tal, del (de la) combatiente informal. Su punto de partida es, en la huella dejada por Claussewitz, la consideración del levantamiento de la población civil española contra la ocupación napoleónica. Schmitt coloca esa observación en un plano filosófico, en cuanto la asocia a una declinación del “derecho internacional europeo”, que consagró la soberanía secular de los Estados-nación occidentales (S. XVIII y XIX), en detrimento de la soberanía teológica medieval. Llegado a su apogeo, este dispositivo que cierra el período de las guerras de religión (S. XVI y XVII), comienza una declinación que es efecto de la generalización y posteriormente universalización, de los conflictos entre estados.5 Se genera entonces la “guerra de ocupación”, cuyo efecto es el surgimiento de un combatiente cuya condición no estriba en el vasallaje, en el enrolamiento mercenario y ni siquiera en el servicio militar ciudadano, sino ante todo en la pertenencia telúrica.6

Incluso la teoría social revolucionaria incorpora (Engels, Lenin, Mao, Guevara), detalladamente analizada por Schmitt, la condición territorial como un “valor agregado” al perfil del combatiente. El arraigo territorial venía a sumarse a la potencia subjetiva que la Modernidad adjudicó, con creces desde que rodó la cabeza del soberano de derecho divino, a una substancia humana, esto es, subjetiva. Por lo tanto, la condición del combatiente es potenciada por la ocupación territorial, en cuanto la intervención extranjera excita la defensa inmemorial de la identidad nacional.

Aunque todas las guerras de resistencia a la ocupación provengan de esta escena de profanación territorial, ninguna alcanza la generalidad y universalidad de la resistencia que provoca la ocupación extranjera cuando esta ocurre de forma súbita. Es así que Virilio asocia la resistencia necesariamente con la ocupación, particularmente con la sufriera en su niñez como efecto de la “Blitzkrieg” sobre Nantes.7 Ahora, el mismo autor ha hecho hincapié en la “llegada generalizada” que es propia a la tecnología info-com, ocupación permanente que inhibe la misma condición de localía, sin la cual pierde todo sustento la condición telúrica reivindicada por Schmitt como premisa del partisano.8

Sucede por consiguiente en la escena actual, dominada por los aparatos mediáticos de comunicación interactiva, que el territorio no es algo que aparezca naturalmente marcado sino que, como todo efecto artificial de un artefacto, conlleva la decisión propia del ocupante-ocupado. Por consiguiente la demarcación territorial es ante todo espectral, ya que cada territorio apropiado pertenece de antemano también a otra inteligencia. Ya no sólo “un fantasma recorre Europa” (Manifiesto Comunista), sino que Europa se recorre en un espectro de pantalla (Google Earth).9

Las nuevas reglas de demarcación territorial, lejos de eliminar la base física de la territorialidad, la someten a un nuevo régimen de responsabilidad (es decir, de correspondencia con otro: vínculo a la base de la noción periodística de co-rresponsal). Esta responsabilidad de correspondencia mediática supone una habilitación primordial de la decisión y por consiguiente, de la demarcación de lo propio a cada quien como (sub)territorio. Una remodelación de la territorialidad, que Derrida in-scribiera en la tríada Marka-Marca-Marcha (el confín -de un dominio-, el límite -del sentido- y el paso -de la decisión-), también reconfigura la noción misma de individuo, de crisis y de crítica.10

De ahí que la demarcación territorial exclusiva, sea esta de índole religiosa, nacionalista o ideológica, tienda en nuestros días a encontrarse asociada a la figura del “fanático”, integrante potencial de una banda criminal. De ahí también, que todo aquel que defienda como su cuerpo propio (“à son corps défendant”) un territorio, se vea llevado a hacerlo por la vía de una creciente criminalidad.

La profecía heterocumplida

En los días que siguieron a la “toma de Pando” una leyenda reiterada en los muros de Montevideo y rubricada por el MLN-Tupamaros rezaba “Pando fue sólo una muestra”. La frase aludía a determinada fatalidad histórica que por entonces, e incluso hasta bastante entrado el último cuarto del siglo XX, cundía en la convicción insurgente: la toma del poder revolucionaria corresponde a una fatalidad histórica, que el particular destino de una coyuntura no logrará nunca esquivar definitivamente. La toma de una ciudad aledaña a la capital del país señalaba, por entonces, una significativa anticipación territorial de la revolución históricamente insoslayable.

El diálogo que tuvo lugar a inicios de este año entre Jorge Zabalza y Diego Burgueño, señala a las claras una confluencia de miras entre la mejor memoria tupamara11 y quien se reivindica víctima de la acción revolucionaria. Este laudo de partes diferentemente involucradas en la violencia revolucionaria que cundiera medio siglo atrás, manifiesta que el concepto de una continuidad histórica de la violencia, que opone un quantum revolucionario a otro represivo, ha sido abandonada por la sensibilidad de tirios y troyanos.12

La frase pintada en los muros de Montevideo se ha convertido, pese a la transformación que ha sufrido la percepción de la violencia, en una profecía heterocumplida. La violencia ha cundido de forma creciente en la comunidad uruguaya, a punto tal de que el número de asesinatos aumenta de año en año. Pero esa violencia no corresponde a la “toma de conciencia” de la fatalidad histórica de la revolución, sino a su exacto contrario, la apropiación territorial exclusiva por parte del narcotráfico.

Un informe estadístico reciente señala que el 50% de los homicidios que ocurren en el Uruguay obedecen a conflictos entre grupos criminales, ajustes de cuentas y tráfico de drogas. Pero además, el 60% de los asesinatos ocurre en los barrios de la periferia, en contexto de marginalidad o en intersección con esos contextos. El 61,3 % de los asesinados corresponde a personas menores de 38 años, de los cuales el 37,7 % son jóvenes entre 18 y 28 años. Finalmente, el 88 % de los asesinados son varones.13

De este conjunto de datos surge un perfil nítido: el aumento de homicidios corresponde al narcotráfico y grupos criminales, quienes mueren son en notoria proporción mayoritaria varones jóvenes y estas muertes ocurren en contexto de marginalidad social. Quizás la versión más elocuente de esta escena criminal la provea un video difundido recientemente, en el cual se registra un tiroteo en un contexto barrial de asentamiento, que sin embargo, no generó ninguna denuncia policial de los vecinos. El territorio ha sido tomado, en algunos sectores de Montevideo en los que cunde la marginalidad, por el narcotráfico.

Ciertas advertencias acerca de “formas de violencia inspiradas por la ideología” y “no repetir los errores del pasado” suenan, ante esa constatación, tan obsoletas como aquellas pintadas anunciando que “Pando fue sólo una muestra” de la revolución por venir. Quizás esta memoria anquilosada y sin interrogantes vigentes manifiesta, ante todo, el temor a un contexto mundial donde la exclusión no se salda por una “toma del poder”, sino por una exigencia multitudinaria e inmediata de justicia reivindicativa.

 

 

1“Denuncia penal al MLN por acto que recuerda “la toma de Pando” El Observador (8/10/20) https://www.elobservador.com.uy/nota/denuncian-a-la-policia-al-mln-por-acto-que-recuerda-la-toma-de-pando--2020108174138

2Las palabras prohibidas eran “célula”, “comando”, “delincuente político”, “delincuente ideológico”, “subversión”, “extremista” y “terrorista”. Ver “El creciente autoritarismo del Poder Ejecutivo”. Recuperado de: https://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:XuPxf10d2jgJ:https://historia6e.weebly.com/uploads/3/8/5/2/3852413/1l_creciente_autoritarismo_del_poder_ejecutivo.doc+&cd=7&hl=fr&ct=clnk&gl=uy&client=ubuntu

3Pasquet, O. “MLN-T en Pando: una acto para exaltar errores que costaron sangre, dolor y muerte” Montevideo Portal (9/10/20) https://www.montevideo.com.uy/Columnistas/Opinion--MLN-T-en-Pando-un-acto-para-exaltar-errores-que-costaron-sangre-dolor-y-muerte-uc767099

4“Sánchez sobre denuncia contra el MLN “Reivindicamos la historia de nuestros compañeros” Montevideo Portal (10/10/20) https://www.montevideo.com.uy/Noticias/Sanchez-sobre-denuncia-contra-MLN--Reivindicamos-la-historia-de-nuestros-companeros--uc767175

5Schmitt, C. (2013) Teoría del partisano. Madrid: Trotta, pp. 62-63.

6Op.cit. p. 37.

7Virilio, P. (2010) L’Administration de la peur. Paris: Textuel, pp. 17-18.

8Op.cit. pp. 72-73.

9Derrida, J. “Inyucciones” en Espectros de Marx. Derrida en castellano. Recuperado de: https://redaprenderycambiar.com.ar/derrida/textos/marx_inyunciones.htm

10Derrida, J. (1995) El lenguaje y la instituciones filosóficas. Barcelona: Paidós, p. 40.

11Ver en este blog: “Zabalza, los canallas y el tupamplismo” https://ricardoviscardi.blogspot.com/2016/02/zabalzalos-canallas-y-el-tupamplismo-2a.html

12Haberkorn, L. “Zabalza, su relato de la “toma de Pando” y su encuentro con el hijo del civil asesinado” El Observador (4/03/20) https://www.elobservador.com.uy/nota/zabalza-su-relato-de-la-toma-de-pando-y-su-encuentro-con-el-hijo-del-civil-asesinado-202033163542

13Legrand, D. “Las muertes por homicidio en Uruguay, en 2019, se concentraron en varones jóvenes” La Diaria (17/10/20) https://ladiaria.com.uy/justicia/articulo/2020/10/las-muertes-por-homicidio-en-uruguay-en-2019-se-concentraron-en-varones-jovenes/

28.9.20

Botar el voto: crecen en blanco y anulados

1a. quincena, octubre 2020

Pantallas traidoras

Surgió en la pantalla de TV Ciudad que seguía, en la noche del día de los comicios el escrutinio departamental (27/09/2020), la cifra de (más de) 13% de votos en blanco y anulados en el departamento de Canelones. Los periodistas que formaban parte del panel dirigieron la interrogación al politólogo que lo integraba,1 quien respondió que el dato “estaba mal”, no era posible que uno de cada diez votantes de Canelones hubiera rehusado el sufragio positivo. El especialista basó su falsación del dato en que ese sector del electorado se sitúa en las elecciones uruguayas entre el 2 y el 4% (salvo, según adujo, en las elecciones montevideanas de 2010). El resultado final del escrutinio primario en Canelones, arroja sin embargo, un resultado que pasa por sobre el doble de los precedentes aducidos en ese panel: 8,66 %.2

Ante las elecciones departamentales suelen intervenir criterios que las diferencian de las nacionales, en particular, se aduce la adhesión a figuras locales que interviene, de forma determinante, en las regiones que no forman parte de la zona “metropolitana” (Montevideo y Canelones). En este caso ese criterio parece de escasa significación, ya que las departamentales ganan significación de tendencia electoral, cuando como en este caso, siguen de menos de un año a elecciones nacionales de resultado histórico. Sucedió en 2019, en efecto, que el Herrerismo vuelve a la presidencia 30 años después, se quiebran tres períodos consecutivos (15 años) del Frente Amplio con mayoría parlamentaria absoluta y surge un partido a favor de la impunidad en las violaciones de DDHH.

Esto explica no sólo la tensión que signó este último proceso electoral, sino además, el clima de euforia con que el Frente Amplio festejó su triunfo en el departamento de Montevideo. Tal como lo retoma Derrida en un acápite en que cita a Montaigne “Presenta más problema interpretar las interpretaciones que interpretar las cosas”:3 tal puede decirse de la victoria del Frente Amplio en Montevideo. Intensamente festejado como triunfo que sella una posesión, ese estado de ánimo corresponde a una contraofensiva ante el avance de la Coalición Multicolor (que debiera denominarse Coalición Multiderechas). Pese a tal interpretación que no deja de aliviar a todo aquel que no comulgue con la exacción neoliberal, los datos no dejan de registrar otro repliegue más del Frente Amplio en su bastión electoral: mientras Daniel Martínez obtuvo un 54,8 % de los votos montevideanos en el balotaje, hace ahora poco menos de un año, el Frente amplio escasamente recoge ayer 51,6 % de los sufragios. Pero además (y acá la “interpretación” muestra ser más potente que los hechos-cifras): pierde un municipio más (tres en total), que no es uno más, porque es aquel justamente de una de las zonas más desfavorecidas (léase: bajo signo de marginalidad). El Frente Amplio pierde electorado montevideano en términos absolutos, pero mucho más pierde en términos relativos, porque se confirma que la derecha crece, seguramente por la vía de Cabildo Abierto (partido pro-impunidad en violaciones de DDHH) a costa de votos que supuestamente (para la interpretación frenteamplista) corresponderían a Mujica.4

Potenciada hacia la derecha por la ausencia de pertenencia histórica de izquierda, la misma tendencia se marca en medida mayor en el resto del país, donde el Frente Amplio pierde tres departamentos que pasan manos del Partido Nacional (Rocha, Río Negro y Paysandú), lo que lleva a 16 los departamentos en manos de la coalición de derechas y tres los que conserva el Frente Amplio (Montevideo, Canelones y Salto).

Habida cuenta de que tanto en Montevideo como en el resto del país esta elección sigue (de forma moderada en la zona Metropolitana) la tendencia de la nacional que la antecediera hace casi un año, conviene ahora sí detenerse en las cifras del sufragio rehusado.

En Montevideo llega (en el escrutinio primario) al 4,9% (la predicción de la encuestadora Factum para el departamento era 2,50 %). En las elecciones nacionales de 2019, ese porcentaje en Montevideo fue de 3,48 %, por lo tanto, crece en un 1,5 %, incluso en el territorio más disputado electoralmente y donde, por consiguiente, el argumento del “voto útil” gana mayor eficacia. En Canelones, pasa del 4,51 % en 2019 al 8,66 %. En el conjunto de la zona Metropolitana (Montevideo y Canelones), que reúne el 53% del electorado nacional, este aumento va del 3,99 % al 6,78 % (3,78 % de incremento). El promedio del voto en blanco y anulado para el conjunto del país fue en el día de ayer de 5,23 %, asimismo, cinco departamentos se ubicaron por encima del 6 % para la misma opción (Canelones, Colonia, Lavalleja, Maldonado y Soriano).


Extorsión partidocrática: la obligatoriedad del voto


El argumento que vincula la obligatoriedad del voto con la probidad cívica no resiste el análisis histórico. La obligatoriedad del voto es en el Uruguay efecto de la Reforma Constitucional votada en 1966. La norma fue impulsada por los partidos conservadores que propusieron tal Reforma Constitucional, con el objetivo de impedir que el crecimiento social e internacional de la izquierda latinoamericana, fomentado en Uruguay por la caída abrupta del nivel de vida en los 60’, al que se sumaba además, el aura que ganaba la revolución cubana, llevara a una victoria electoral de la izquierda.5 La manera de impedirlo que se encontró, fue forzar a la “mayoría silenciosa” no movilizada a votar “por tradición”, es decir, por los partidos tradicionales y tradicionalmente conservadores. En el Uruguay el voto obligatorio fue un instrumento contra el compromiso y la movilización militante: es decir, justamente lo contrario que se afirma en su defensa.

La panoplia de sanciones draconianas que acompañan la obligatoriedad del voto, reafirma, asimismo, su condición extorsiva: la imposibilidad de cobrar pensiones y sueldos del Estado, así como de tramitar documentos públicos, suponen amenazas suficientes como para disuadir al más decidido a no votar, a no ser que decida pagar una multa significativa. Tal dispositivo debe asimismo, entenderse en el marco de una obligatoriedad que convierte cada tres años y medio a la opinión pública en “demanda cautiva”, ya que tres elecciones se suceden una tras la otra, en un período que dura efectivamente año y medio: internas de los partidos, nacionales y departamentales. Estas tres elecciones consecutivas le permiten al sistema de partidos y a sus derecho-habientes la permanencia en el candelero de notoriedad, por tiempos en que el sistema de medios (nacional e internacional) es el centro del poder (bastante por encima de los cargos que se ocupan en las instituciones nacionales).

Esta extorsión partidocrática que se introduce por vía de sanción pecuniaria (salarios, pensiones, multas, indocumentación) explica el crecimiento del voto en blanco y anulado, sobre todo una vez que el “progresismo” llevó a lo mismo que “la derecha”: el aumento de la desigualdad y la marginalidad.6 Se genera así un “pharmakon”: aquello que se propone para remediar se convierte en veneno del sistema, en cuanto forzados a votar, los extorsionados terminan por hacerlo, por vía de protesta posible, en blanco o anulado.


Votar en blanco o anulado, no hacer campaña por el voto en blanco o anulado


La determinación de la crisis de los sistemas electorales se encuentra amortiguada, en el Uruguay, por el lugar del sistema de partidos en la sensibilidad y la memoria de la población. Aunque no existiera la obligatoriedad del voto, el porcentaje de votantes en el mismo país sería muy alto. Las variaciones pueden, pese a ello, terminar por ser significativas, sobre todo en momentos en que los movimientos sociales y de opinión toman, redes mediante, distancia cada vez mayor con la institucionalidad de Estado. Tal es el caso del principal movimiento social del Uruguay: Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, de honda significación política desde la reinstitucionalización de la democracia representativa. Este movimiento atraviesa desde entonces las coyunturas más complejas y concita además, una adhesión creciente y significativa entre las generaciones más jóvenes. Asimismo, en la reciente “Marcha de la Diversidad”, el conjunto de expresiones sectoriales que se sumó en los márgenes de toda definición partidaria constituye una señal mayor, mal que les pese a las orientaciones que, sobre todo bajo el Frente Amplio, pretendieron colocar la movilización de los márgenes bajo la férula del Estado.

Parece decisivo sostener que la desarticulación de la dominación partidocrática proviene de una socialidad que toma otros rumbos que los de la cristalización institucional de Estado, en cuyo ámbito se ampara, de forma privilegiada, la globalización (tal fue el caso de la 2a. Planta de UPM, refrendada una vez en el gobierno, por los mismos partidos que la reprobaban en período electoral). Por esa razón conviene, al tiempo que se rechaza la extorsión partidocrática, abandonar su cara oculta: la campaña contra la electoralidad. Ninguna campaña contra la delegación representativa logrará botar el voto comicial, porque una vez referida al régimen representativo, la delegación electoral supone los comicios. Que por el contrario sustituye, de forma perenne, la decisión insumisa de contragobernar.


1Daniel Chasquetti.

2Este dato electoral y los que siguen, fueron tomados o establecidos a partir del sitio web de la Corte Electoral: https://www.corteelectoral.gub.uy/

3Derrida, J. “La estructura, el signo y el juego en el discurso de las ciencias humanas” en Derrida en castellano. Recuperado de: https://redaprenderycambiar.com.ar/derrida/textos/estructura_signo_juego.htm

4Según Oscar Botinelli, un 20% de los votos de Manini vendrían de Mujica. Ver al respecto: "Manini Ríos: la gente está desesperada, votaron a Mujica y ahora a mí” Uy.press (20/09/2019) https://www.uypress.net/auc.aspx?98870

5Ver al respecto, Viscardi, R. “Indiferencia, voto obligatorio y sociedad del enjuiciamiento”: https://www.youtube.com/watch?v=JNOWhn238I0&feature=youtu.be

6 Blixen S. “El magro saldo” (2014) Brecha 1504, pp. 2-4.




9.9.20


Desafuero fallido: el “mejor sistema posible” como imposible

1a. quincena, septiembre 2020

El “sistema” en cuestión

Una vez que se cerró el período totalitario que se denominó en el Uruguay “dictadura”, la nueva institucionalización democrático-representativa fue presentada por sus adalides como “el mejor sistema posible”. Aunque la expresión presenta a la comunidad como “sistema”, con connotaciones de clausura, la frase parecía justificada por la imposibilidad de brindar una alternativa transformadora al “pasado reciente”, situación que aparejó asimismo la calificación de “restauración”, que cundió a su vez ante el retorno de la tradicional hegemonía ideológica de los partidos.

Tan sólo un lustro después la misma significación se vio respaldada por la escena mundial, en razón de la caída del sistema soviético que se presentaba como adversario estratégico del modelo democrático-representativo. Mientras tanto este último prosperaba, con distintas formulaciones y acaecimientos (algunos aciagos), en tanto que modelo de “forma-Estado”, que cundía también en el Tercer Mundo. Los partidos tradicionales de la izquierda e incluso algunos “guerrilleros arrepentidos”1 hicieron suya no sólo la fórmula, sino por igual la fe política en un porvenir venturoso, que desde entonces no podía pasar de “progresista”, esto es, de una Modernidad hacendosa.

Pasados 35 años de tal manifestación de fe inmutable, los mandatarios ubuescos que prosperan por doquier, las transnacionales mediáticas que perforan los equilibrios políticos, e incluso la Covid-19 que inducen las tecnologías de punta (sin dejar de favorecer las tecnologías de vacunación de la Covid-19),2 señalan una “fecha de vencimiento” del sistema supuestamente inmejorable. Asimismo, idénticos efectos sistémicos y sistemáticos (poder global, tecnología de punta, desarrollo “a distancia”) prosperan, particularmente desde oriente del globo. Tales aconteceres que provienen de regímenes condenables según las pautas del “mejor sistema posible”, señalan a las claras que no se entiende por tal “sistema” sino un desideratum singular, datado geopolíticamente.

Incluso en el Uruguay la opinión pública asiste a un juego de birlibirloque de la más rancia estirpe leguleya, cuando el general Manini se refugia en un artículo reglamentario para no cumplir la palabra dada de votar su propio desafuero, ya que en aras del designio supremo que comparecer ante la Justicia que propaló con aires de transparencia, queda siempre a su alcance la mera renuncia al cargo.



Chicanas partidistas



Ante la vergüenza de negarle al Poder Judicial la actuación que cabe en un tema que atinge directamente a la cuestión de la democracia, el Partido Nacional se abroquela en la simple y por demás manida chicana jurídica. La “argumentación jurídica” que aduce por la vía de expertos, exime a  Manini de denunciar una confesión de delito, cuando tal era su obligación (normada por ley).3 Interpretación leguleya si las hay, ya que parte de dos suposiciones a) que quien debe denunciar se encuentra habilitado para juzgar, a la manera de jurisconsulto, si debe hacerlo o no b) que la información de tales delitos no contiene asimismo, la de otros delitos conexos o vinculados. La cuestión en juego para los “blancos” ha sido sacarle las castañas del fuego a Manini, sobre todo en la perspectiva de un proceso que hubiera desgastado sobremanera la imagen de la coalición de gobierno, que lideran los propios nacionalistas. En el cálculo de costos, se prefirió el descrédito institucional a la polémica pública, señal por si faltara alguna, del curso mediático que siguen los asuntos públicos en la actualidad.

Desde el Frente Amplio el ex-ministro Bayardi denunció como una operación de inteligencia militar4 la difusión de las actas del Tribunal de Honor que juzgó en 2006 a Gilberto Vázquez, piedra del escándalo que expuso la plena significación del desafuero del senador y general en retiro Manini Rios, que solicitara inicialmente el Poder Judicial. El planteo de Bayardi adolece del exceso de artificio que “por demostrar demasiado termina por demostrar lo contrario”: al ilustrarnos acerca de las más finas operaciones de inteligencia militar, su análisis no deja de anotar que la corporación militar alcanzó una representación parlamentaria significativa. No parece llamativo desde hace mucho, que los militares se propongan intervenir en el sistema político, sino que más bien sorprende como el “sistema republicano” habilitó al “partido militar” a protagonizar, a través de Cabildo Abierto, cierto “irresistible ascenso” electoral, en particular, tras quince años de gobiernos frenteamplistas con mayoría parlamentaria.

Finalmente, el politólogo Daniel Chasquetti estima que el presidente Lacalle Pou salió “ganador” del fallido desafuero de Manini Rios, en cuanto este último admitió no votar su propia inhabilitación parlamentaria.5 Este anuncio habría desarticulado la decisión de algunos parlamentarios nacionalistas de votarlo, en caso de que lo hiciera el interesado. Esta vez el “mejor sistema posible” parece identificarse con una “suma cero” intra-partidaria. Chasquetti no parece interesarse en los efectos sobre la opinión pública de un descrédito de la honorabilidad parlamentaria que viene a agregarse, en particular, al inicio de un período de gobierno que se presentaba a sí mismo como “alternancia de transparencia”, pero además, en medio de una ley presupuestal quinquenal y de cara a una contienda electoral. Quizás cierta politología que se desarrolla entre nosotros está más atenta al tanteador partidario que al partido que se juega más allá de la partidocracia.



El ratón parió una montaña



A partir de la publicación de las Actas del Tribunal Militar que juzgara a Gilberto Vázquez en 2005 por Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, esta asociación6 se ha convertido en el principal catalizador de la escena pública uruguaya, que ya se encontraba movilizada en el mismo sentido por el desafuero propuesto por sí, para sí mismo, por el actual senador (y ex-general) Guido Manini Ríos. Esta escena no puede ser entendida como un efecto de generación espontánea, sino como consecuencia derivada de los límites de (im)posibilidad del “mejor sistema posible” desde la reinstitucionalización de la democracia representativa, en 1985. Aunque tales límites surgieron de  distintas actuaciones partidarias, la peor provino del sector de “guerrilleros arrepentidos” liderado por Mujica y Fernández Huidobro, que desalentaron la votación pro-DDHH de su propio sector (el MPP) en la segunda instancia referendaria contra “la Ley de Punto Final uruguaya”, en 2009.7

Entre todos estos avatares adversos, el pequeño grupo de activistas que lucha por la verdad del destino de sus deudos, mantuvo la llama y alimentó un movimiento de opinión por “verdad y justicia”, que ya se encuentra, en razón del apoyo masivo que concita, en vías de convertirse en un movimiento social, particularmente entre los jóvenes.

El cisma que tiende a instalarse entre el campo institucional de Estado y la sensibilidad pública respecto al tema de los detenidos desaparecidos, proviene de una transformación ingente de la urdimbre social, retroalimentada en su propio campo por la amplificación y articulación entre sí de los medios de comunicación.8 Como efecto de la edificación tecnológica de la comunidad, los medios masivos clásicos (sobre todo radio y televisión abierta) se refuerzan a través de los medios masivos de internet (portales y sitios web), replican tendencias de sensibilidad que se pronuncian independientemente por redes (whatsapp, facebook, twitter, etc.), las que a su vez incorporan contenidos de sitios individuados (blogs, fan pages, etc.).

Tal resonancia mediática sobre la sensibilidad mayoritaria, movilizada a partir de los propios registros éticos anclados en la comunidad, genera un proceso que subroga y subordina a la antigua representación institucional. Se erosiona ante todo el principio de soberanía, que convertía en gubernamentalidad singular una dominación estratégica.

No se trata de un cambio en el poder (en un sentido “reformista” o “revolucionario”) sino de una transformación de los registros vigentes del poder, en el que intervienen como factores de primera gravitación (aunque no exclusivamente) las empresas multinacionales y las corporaciones tecnológicas, a fortiori, cuando se superponen entre sí. Ante un “abajo que se mueve”, incluso con signos políticos y estratégicos contradictorios e incluso antagónicos, la índole soberana de la representación de Estado luce cada vez más desvaída y derivada del actual proceso mediático.

Los efectos sobre la sensibilidad mayoritaria de esta estructura alternativa, que surge como consecuencia de una transformación de la sensibilidad pública, explica que un grupo de deudos de militantes desaparecidos, que no profesa ideología alguna, sin otro programa que conocer el destino de sus seres queridos, así como no adhiere a ningún partido, sino que antes bien, los acusa de negligencia ética a todos por igual, se erija en el principal catalizador de la escena pública uruguaya.



Desafuero fallido: el primer capítulo uruguayo de la alternancia fallida mundial9



Las secuencias de substitución gubernamental entre “derecha” e “izquierda” (y viceversa) de un mismo sistema institucional se han sucedido como otras tantas alternancias fallidas de lo mismo. Mitterrand-Chirac, Sarkozy-Hollande-Macron en Francia, González-Aznar-Zapatero-Rajoy-Suárez en España, Lagos-Piñera-Bachellet-Piñera en Chile, C.Fernández-Macri-A.Fernández en la Argentina y les siguen Brasil y Uruguay. La “alternancia fallida” surge en cuanto la continuidad democrático-representativa se alcanza al precio de una distancia cada vez mayor con la sensibilidad pública mayoritaria. La intervención de instancias que condicionan la esfera gubernamental (organismos internacionales, empresas transnacionales, corporaciones estamentarias, empresas de encuestas y comunicación), sumadas y articuladas entre sí, se vuelve condición sine qua non de la propia reproducción electoral y por consiguiente, reduce a una mínima expresión la determinación político-partidaria de la representación de Estado.
  El ascenso de la presión de la corporación militar sobre la gubernamentalidad supuestamente democrática del Uruguay, instalada ahora incluso como partido pro-militar en el propio Parlamento, es la mejor expresión de cómo la democracia representativa uruguaya regresa al punto de partida que se había dado como alternativa en 1985: salir del régimen totalitario cívico-militar.

El “mejor sistema posible” se ha vuelto imposible en el sentido de la viabilidad pública, por más que se lo siga celebrando como desideratum, para perdurar bajo un viso fabulatorio: “un imposible”.


1“Jorge Zabalza: Mujica y Huidobro facilitaron la impunidad en los últimos años” Montevideo Portal (3/09/20) https://www.montevideo.com.uy/Noticias/Jorge-Zabalza--Mujica-y-Huidobro-facilitaron-la-impunidad-en-los-ultimos-anos--uc763454

2Acerca de la circularidad tecnología-contagio-curación, ver en este blog “Tecnovirus: el contagio de gobierno”: https://ricardoviscardi.blogspot.com/2020/04/tecnovirusel-contagio-de-gobierno-2a.html

3“Nacionalistas opinan que no hay formación de causa para el desafuero de Manini” La Diaria (29/08/20) https://ladiaria.com.uy/politica/articulo/2020/8/nacionalistas-opinan-que-no-hay-formacion-de-causa-para-el-desafuero-de-manini/

4“Bayardi: actas de Gilberto Vázquez fueron anexadas por militar para favorecer a Manini” Montevideo Portal (2/09/20) https://www.montevideo.com.uy/Noticias/Bayardi-actas-de-Gilberto-Vazquez-fueron-anexadas-por-militar-para-favorecer-a-Manini-uc763307

5“Chasquetti opinó que Lacalle fue “el principal ganador” del final del tema Manini” Montevideo Portal (08/09/20) https://www.montevideo.com.uy/Noticias/Chasquetti-opino-que-Lacalle-fue-el-principal-ganador-del-final-del-tema-Manini-uc763922

6Madres y familiares de detenidos desaparecidos: https://desaparecidos.org.uy/actividades/

7Olivera, Raúl “Lo que pudo y debió hacer, y no hizo” Brecha (12/10/18) https://brecha.com.uy/lo-pudo-debio-no/

8Ver al respecto Viscardi, R. “La mediación-medición o viceversa”, Acta Académica. Recuperado de: https://www.aacademica.org/ricardo.g.viscardi/5

9Ver en este blog “Chile: alternancia fallida, alternativa de contragobierno” https://ricardoviscardi.blogspot.com/2019/10/alternativaa-la-alternancia.html